Tu sitio web no es una tarjeta de presentación. Es un vendedor.
La mayoría de los sitios web funcionan como un cartel estático: están ahí, se ven bien (a veces), y no hacen nada mientras el dueño no está mirando. Un sitio bien construido debería ser lo opuesto: una máquina que trabaja las 24 horas.
El síntoma: "Tenemos web pero no nos trae clientes"
Escuchamos esta frase cada semana. La respuesta casi siempre es la misma: tu web fue diseñada para existir, no para convertir. Tiene un home bonito, un "sobre nosotros", un formulario de contacto perdido al final, y nada más.
No tiene un objetivo claro por página. No tiene tracking. No tiene llamados a la acción que guíen al visitante. No carga rápido. Y probablemente en mobile se ve distinto a lo que pensás.
Qué hace un sitio que trabaja
Un sitio que funciona como vendedor tiene tres características:
- Cada página tiene un trabajo. La home presenta y dirige. Una landing vende un servicio específico. El blog atrae tráfico orgánico. Si una página no tiene un objetivo medible, sobra.
- El recorrido está diseñado. No esperamos que el usuario adivine qué hacer. Hay jerarquía visual, CTAs claros, y una secuencia lógica que guía sin forzar.
- Todo se mide. GA4 con eventos configurados. Heatmaps en las páginas clave. Conversion rate por landing. Si no medís, no sabés si funciona — y probablemente no funcione.
La velocidad no es un detalle técnico — es plata
Cada segundo de carga adicional reduce las conversiones entre un 7% y un 12%. Un sitio que tarda 5 segundos en cargar ya perdió a la mitad de las visitas antes de que vean el primer pixel.
Esto no se arregla con un plugin de cache. Se arregla con decisiones de arquitectura: imágenes optimizadas, código limpio, hosting adecuado, lazy loading donde corresponde. Es trabajo de desarrollo, no de diseño.
Mobile no es "la versión chica"
El 70% del tráfico web en LATAM viene de mobile. Si tu sitio fue diseñado pensando en desktop y después "adaptado", el 70% de tus visitantes está teniendo una experiencia de segunda.
Mobile-first no es un buzzword — es diseñar primero para la pantalla que más gente usa. Tipografía legible sin zoom. Botones que se puedan tocar con el pulgar. Formularios cortos. Scroll vertical, no horizontal.
Cuánto debería costar un sitio que trabaja
La pregunta correcta no es cuánto cuesta sino cuánto genera. Un sitio de $500 que no convierte es infinitamente más caro que uno de $5.000 que genera leads todos los meses.
En AIMA no cotizamos por página. Cotizamos por sistema: qué necesitás que haga, para quién, y cómo vamos a medir si funciona. Después viene el diseño y el desarrollo — no al revés.
¿Tu sitio existe pero no trabaja? Pedí una auditoría gratuita y te mostramos qué está perdiendo.